Hoy no te quiero contar sobre los beneficios de la rúcula o la cebada, tampoco de si los rábanos necesitan 4 o 6 horas de remojo, mucho menos de si la hierba de trigo es mejor en ayunas o antes de comer. Hoy, quiero hablarte del por qué de Lilliput, de cómo hemos llegado hasta aquí. Hoy recibimos la primavera de 2019 contándote nuestra verdadera historia.

Y es que si estás aquí leyendo estas líneas, es porque crees en algo que nosotros tenemos o hacemos y por esa razón mereces conocer nuestro por qué.

¿Cómo empezamos esto?

No sé si conocerás nuestra historia, pero creo que es importante empezar por allí y que sepas de ella.

Para hacerla breve, Lilliput nació por circunstancias impuestas de la vida, para ser más claro, por una bofetada de la vida, sí, así de sencillo, una de esas que duelen de verdad. Tanto a Elisa como a mí (Luis, quien escribe) la vida nos impuso su decisión de cambio, nos sacó de nuestro círculo de confort y nos dijo, si no cambias tú, te cambio yo, y el mensaje nº1 llegó, nos quedamos sin piso y sin trabajo el mismo día.

Para ese entonces Madrid y un piso de 40 m2 a 700 eur/mes era lo normal, Elisa trabajaba en una de las «torres» de la ciudad, con muchos viajes y con un master que por obligación debía aprobar. Para ella, un trabajo nada gratificante, muy estresante y con mucha urticaria. El motivo de su despido, no aprobar una asignatura, así sin más.

Mientras pasaba el tiempo, yo me las arreglaba junto a 2 albañiles poco agradecido y muy mal humorados (por no decir otra cosa) en un edificio de los años 50 en Gijón. Para que veas el nivel de locura que llegó a tener este personaje, una noche tuve que dormir en un hotel; no te lo he dicho, pero vivíamos 3 en el mismo techo para hacer y gestionar la obra. El nivel de alcohol en sus venas y un cuchillo en mano fueron razones más que suficientes para salir de allí, aún así, volví a terminar mi trabajo, en fin.

No quiero que esta historia te haga sentir pena o lástima, no es lo que busco. Sólo te la cuento para que entiendas el efecto que esto produjo en nosotros y por qué hacemos lo que hacemos en Lilliput.

La decisión de cambio tras el mensaje

Para no hacerlo muy largo, te puedo decir que el nivel de estrés y agobio por estar sin trabajo y en medio de una crisis económica, nos llevó a Irlanda en 2012 en busca de un nuevo destino o futuro, sí, allí fuimos a para porque a Elisa en su afán de buscar qué hacer para ganarse la vida, encontró una respuesta clara en los germinados y brotes, quería montarse su negocio.

Mientras, yo seguía en Asturias buscando una opción de trabajo sin éxito, ella se cansó de probar a venderle brotes a los restaurantes de Albacete y de la zona, y de tanto hacer y probar consiguió una beca de emprendedores de esas que te ayudan a crecer profesionalmente, yo como seguía sin un empleo a la vista, me sumé a la idea de los brotes.

Lo más genial es que fuimos a parar allí porque en España ninguna empresa estaba dispuesta a formar a un futuro «competidor», básicamente así.

Quien sí decidió abrir esas puertas fue el hermano menor de los ahora muy famosos The Happy Pear, Darragh (el de la foto). Allí los hermanos Flynn nos tendieron su mano para que pudiéramos aprender e intercambiar ideas de su visión de vida y negocio. Te recomiendo visitar su web www.thehappypear.ie

Su filosofía de vida nos cautivó, nos enamoró y nos hizo despertar el interés de hacer algo con lo que realmente nos sentimos felices, compartir y conquistar el paladar con sabores muy verdes :)

Este fue nuestro primer contacto con la cocina vegetariana y vegana, allí cambió totalmente nuestra manera de entender la alimentación y el sentido de la vida, ser felices haciendo aquello que te gusta. En el camino aprendimos de sus valores, de sus cultivos y de su energía.

En esos tres meses de estancia, nuestra labor estaba centrada en los cultivos de la granja (así le llamaban), Darragh (el menor de los Flynn) y Szymon (responsable de la granja), nos enseñaron todo lo que conocían sobre el cultivo de germinados,  brotes y hierba de trigo, el cómo hacerlo, cómo gestionarlo y cómo difundirlo, una experiencia, al menos para mí, transformadora.

Allí entendimos que no solamente debíamos cultivar y vender semillas para ganarnos la vida si queríamos dedicarnos a esto, también debíamos expresar ese cambio y esa transformación que estábamos experimentando a los demás, hacerles ver que gracias a una alimentación más saludable, en la que los germinados y brotes estuvieran presentes, la vida podía regalarnos un poco de bienestar.

Lilliput_emprender

En realidad, la conexión con las personas a través de la alimentación saludable y la felicidad de ver que estas conseguían pequeños logros en su bienestar, fue lo que más nos llenó de fuerzas para emprender en Lilliput. Nos vimos tan irradiados de esa energía viva y divertida de los Hermanos Flynn, que a día de hoy se mantiene la llama, y hoy siguen siendo parte inspiradora en nuestras vidas.

Fué allí, en Greystones, en esos viajes a Dublin para llevar brotes en una furgo junto a Darragh donde surgió el nombre de Lilliput, un nombre relacionado con los Viajes de Gulliver y el pequeño mundo de Lilliput, su relación con el escritor Irlandés y una tienda fascinante de productos bio con este nombre fue la inspiración necesaria, toda una conexión con lo que estábamos viviendo.

La vuelta a la nueva realidad

Como todo tiene un final, una vez terminada la estancia en La Pera Feliz, decidimos iniciar con la ilusión nuestro propio rumbo. Pero no lo hicimos ni en Irlanda ni en España, empezamos en Venezuela, sí, porque soy de allí, creíamos que podría ser un gran oportunidad.

La sorpresa fue que pese a tener éxito en nuestra primera charla de germinados y brotes en Caracas, en compañía de Vanesa Incerpi de Vanesha Raw&Vegan Food, motivamos a un grupo de personas dispuestas a iniciar un cambio en su forma de comer, pero con el infortunio de no poder instalarnos por razones de inestabilidad en el país…. no entraré en detalles, sólo hay que ver las noticias :(

Germinados_taller_venezuela

Así fue como la vuelta a España, en concreto a Motilla del Palancar sucedió. Un local de 80m2 y el apoyo familiar fueron las 2 piezas claves más importantes con los que pudimos contar en aquel comienzo del 2013.

Un año muy duro, con mucha ilusión desde luego y con un gran deseo, dar vida a través de la alimentación.

Lilliput_germinados_2013

Y así fué como aquel local, se convirtió en todo, microtienda de productos bio, almacén para una tienda online, oficina y sala de cultivo de brotes y germinados.

¿Recuerdas nuestro saco germinador? bueno, fue así como empezamos a cultivar para comercializar, con grandes sacos de lino en los que sacabamos kilos de alfalfa, brócoli, rábanos, fenogreco y más.

Pero todo no termina aquí, y como no quiero alargarlo, te lo cuento en una segunda parte aquí

Te invito a que sigas conociendo más de esta particular historia y nos digas más de tu por qué, y que nos cuentes más de aquello que te hace conectar con Lilliput. Deja tu comentario abajo y juntos hagamos una nueva historia.

Gracias!