Desde que Lilliput Living Foods tuvo la visión de ser un vehículo que llevara salud y bienestar a las personas a través de la alimentación y que los germinados fueran la clave para que estos cambios sucedieran, nos propusimos darlo todo para aportar nuestro grano de arena a una sociedad que poco a poco se estaba desconectando de la esencia de la vida, los alimentos frescos y de temporada.

Puedes ir a la primera parte de esta historia, haciendo clic en I parte, o si ya la has leído y quieres ver la segunda parte, haz clic en parte II

Sabíamos que sería una batalla larga, difícil y con muchos obstáculos, pero aun así, arriesgamos e insistimos con nuestros brotes y semillas.

Una semilla crece en nuestra vida

Creo que desde que cobramos vida con Lilliput, la conciencia colectiva sobre el consumo responsable, la apuesta por el producto ecológico, la alimentación saludable, los vegetales y la cocina viva han tenido un crecimiento exponencial a nivel mundial, menos pronunciado en comparación a otros productos como los super alimentos en polvo (un boom desde luego) pero quizá con personas más fieles y conscientes de una nutrición cercana al agricultor y a la economía local, y sobre todo más comprometidas con su propio bienestar.

El tiempo seguía su rumbo y el 2017 llegó con un cambió para nosotros, un nuevo miembro a la familia, algo más que un regalo, una felicidad y una muestra de lo que como seres humanos somos capaces de crear y palpar gracias a la gran sabiduría que tiene la naturaleza. Esta semilla hoy tiene casi dos años y se llama Lucas, un sol que ilumina y alegra todos los días de nuestras vidas. Con él, también llegaron nuevas prioridades y atenciones, un giro total de 180 grados o más…

Desde entonces, la vida con Lilliput cambió, se aparcó la idea de darlo todo por hacer y conocer los beneficios de la hierba de trigo, los brotes y los germinados. Nos centramos en nuestra prioridad como familia y dejamos que la inercia de lo que habíamos creado nos llevara por sí sola.

Elisa desde entonces, tiene una labor de madre que disfruta tanto como puede, dedica parte de su tiempo a trabajar en otros asuntos como asesor técnico, una fase profesional transitoria que requiere de un esfuerzo completamente diferente comparado al de estar en Lilliput al 100%. Una etapa que como familia resultó ser lo más conveniente, y aunque su tiempo y prioridad en Lilliput ya no son los mismos, la llama que activó su energía y pasión en 2013, sigue presente, y hoy permanece en “estado latente”.

Un nuevo mensaje

Llegado el 2018, tras un año de nuevos cambios en nuestras vidas, reaccionamos a este efecto de inercia, la existencia de Lilliput parecía no fluir, parecía haberse estancado, y con razón, el tiempo, la energía y la disponibilidad ya no eran las mismas.

Aquí llegó el segundo mensaje de la vida, ofrecer y hacer lo mismo sin más, nos daría una fecha de caducidad, nos llevaría al desgaste físico y emocional, al cese de lo que fuimos, y antes de poner la mejilla para recibir la cachetada, nos propusimos reactivar la llama que aquellos irlandeses nos dejaron.

En aquel momento me encontraba sólo en el barco, y aun así en marzo de 2018 me propuse encender y avivar ese fuego, ¿cómo? Con lo que nos apasiona, lo que nos mueve, lo que nos nutre; enseñar a las personas a sentirse vivos gracias a la alimentación, la clave, los brotes y germinados.

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Y sucedió, en septiembre de 2018 nos vimos reunidos junto a otros siete entusiastas de la alimentación viva en un encuentro único y mágico, la Experiencia Germinada. Un fin de semana que consiguió reflejar lo que somos, lo que queremos y lo que hacemos, un fin de semana que claramente respondió al por qué hacemos lo que hacemos, ver la felicidad reflejada en los demás.

Sin lugar a dudas, una fórmula con la que nos sentimos identificados y llenos de vida. Te invitamos a ver los testimonios de esta experiencia en este vídeo:

Pero todo no acaba aquí, también está la decisión de haber cerrado los cultivos, una decisión por demás difícil y que se dilató durante mucho tiempo, algo totalmente necesario para hacer cambios, y analizar dónde estamos y hacia dónde vamos.

Avanzar muchas veces requiere dejar de hacer, y con los cultivos era necesario parar. Para siempre o no, pero a día de hoy la decisión permanece.

Y llegado el 2019 junto a su primavera, queremos hablarte del ahora de Lilliput, de nuevos planes y más cambios, de apuestas en la que tú también formas parte.

Es ahora cuando te decimos, ¿sigues con nosotros? Porque de ser así, entonces tendrás que esperar al siguiente capítulo :)

 

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No olvides comentar y compartir tu experiencia con el mundo de los germinados, tanto si la has vivido con nosotros desde el comienzo como si no.

Que tengas un feliz día!