Tanto si eres de horno y pan, como si no, el mundo de las harinas germinadas seguro te sorprenderá. Si piensas que el mundo de los germinados sólo se reduce a consumirlos frescos y recién cultivados, quizá sea porque no conoces las posibilidades que te pueden brindan los deshidratados en tus preparaciones culinarias.

Es el caso de un ingrediente utilizado en multitud de hogares a nivel mundial, la harina de cereales. Ya sea de trigo, avena, centeno, o de algún pseudo cereal como la Quinoa, el Trigo Sarraceno, etc. Es probable que alguna de ellas esté presente en tu despensa de manera directa o indirecta,  son fuente principalmente de energía y proteínas que nos ayudan a mantenernos activos en nuestro día a día.

Y aunque puede haber mucho debate en torno a alguna de ellas, hoy nos gustaría más bien, hablarte de una alternativa «mejorada» de este ingrediente tan comúnmente utilizado.

La harina germinada, la evolución del pan.

Desde los antiguos Egipcios (incluso menciones en la Biblia) hasta los tiempo modernos, el uso de los cereales en la alimentación ha permanecido presente con el paso de los años. Pese al uso indiscriminado del gluten en la industria de la alimentación, aún podemos encontrar harinas con un alto valor nutritivo que nos permita disfrutar de manera saludable de esas recetas que tanto nos gustan. Es el caso de las Harinas Germinadas y su uso como ingrediente en la panificación.

pero ¿Qué son las harinas germinadas?

Son harinas elaboradas a partir de un grano que previamente ha sido germinado y cuidadosamente secado y molido. Al estar las semillas previamente hidratadas, activadas y germinadas, su composición y estructura bioquímica han pasado de un estado «complejo» a uno más «simple», mejorando significativamente su potencial nutritivo.

 

¿En qué se diferencian de una harina no-germinada?

Su principal diferencia es sin duda la estructura armónica que forma los macro y micronutrientes de un grano germinado. Para entenderlo mejor; una semilla que ha paso por un proceso germinativo, ha conseguido movilizar enzimas y estructuras químicas que favorecen la digestibilidad una vez son consumidas. Un ejemplo de ello es el contenido en vitamina C, el cual se incrementa con la germinación, al igual que las del grupo B. Según un estudio del Journal Foods Sciencie and Technolgy, las concentraciones de proteína cruda, grasa cruda, tiamina y riboflavina, presentes en la harina de trigo germinada, son significativamente más altas si además de germinar, se fermenta.

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Otra de las razones por las que un grano germinado es superior a uno que no lo está, es por su bajo contenido en antinutrientes. Gracias a la germinación, los factores no nutritivos de las semillas se ven considerablemente reducidos (eliminados en algunos casos) siendo mucho más asimilables para personas con pequeñas intolerancias. En el caso de cereales integrales como el trigo, la avena, o el centeno; los fitatos y oxalatos (llamados ladrones de minerales por su capacidad para secuestrar minerales como el hierro o zinc) pueden llegar a ser los responsables de afecciones o dolencias que quizá no conocíamos. La manera de revertir o reducir estos factores es, o bien no comerlos, o bien germinarlos y darnos un gusto de vez en cuando :)

¿Cómo mejorar la harina germinada?

La mejor manera de optimizar el potencial nutritivo de estas harinas a la hora de hacer panes, en el caso al menos del trigo, es sin duda dejar fermentar y hacer masa madre a partir de ella. Este proceso cerraría completamente el ciclo de biodisponibilidad del alimento, reduciendo al mínimo rastros de antinutrientes. Además, al germinar y fermentar los granos que contienen gluten, permitirán que las personas con pequeñas intolerancias a esta proteína, puedas asimilarla de una mejor manera sin dejar de disfrutar.

Los sabores de estos panes son, para algunos panaderos expertos, más intensos, aromáticos y de mejor amasado. La creatividad a la hora de elaborar panificados con este tipo de harinas no tiene límites, panes, bollos, galletas, pastas, gachas, espesantes y un sin fin de usos que pueden llegar a sorprendernos.

Tipos de harinas germinadas.

Si partimos de la base de que cualquier grano o semillas debe germinar, lo demás queda a nuestra imaginación. En el mundillo de los germinados, es posible encontrarnos con harinas elaboradas a partir de:

  • Trigo germinado
  • Avena germinada
  • Centeno germinado
  • Trigo sarraceno germinado
  • Arroz germinado
  • y más…

Como son ingredientes relativamente nuevos, no es posible encontrarlos con facilidad, al menos en España. Pero como en Lilliput nos encantan las novedades, os presentamos una alternativa para que empecéis a hacer pruebas en casa desde hoy, se trata esta vez de la mezcla de **** HARINA GERMINADA **** para pan esenio, disponible ya en nuestra web.

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Harina de pan esenio o ezequiel

Esta mezcla para elaborar panes y galletas más digestivas está compuesta de cereales integrales de trigo, cebada, espelta y lentejas. Estando todos los granos previamente germinados y cuidadosamente secados y molidos.

La combinación de esta harina proviene de la ancestral receta del Pan Germinado (antiguamente elaborado con germinados frescos secados al sol), el Pan Ezequiel o Pan de Cristo, se elaboraba hace más de 2.000 años y su receta aparece en un versículo de la Biblia, Ezequiel 4:9. Originariamente, este pan se elaboraba a partir de germinados frescos, triturados en molinos de piedra y secados al sol en forma de galletas. Eran muy populares y nutritivos en ese entonces.

Si no quieres hacer la receta original del pan esenio, te invitamos a volar al siglo XXI y a probar esta fabulosa mezcla que hemos traído para tí. Atrévete a elaborar galletas y postres más saludables y comparte con nosotros tus experiencias.